Última lección



Dom. 30, marzo 14.


 
Un lunes como el de mañana, me voy a despedir de ti, aunque en ello se me vaya parte de la vida y me carcoma la amargura,  o que mi corazón aúlle herido y mi sangre hiele sin inviernos, aunque haya huelga de ternezas para otras almas  y llueva tristeza por minutos, horas, días, meses, mismos que a partir de ese momento voy a dejar de contar, de rememorar.

 Esta vez, aunque en ello se me vayan las edades, voy a dejar atrás la vieja costumbre de no saber olvidar.

Aquí nada cambia

Sábado 16. 13
 
Aquí, nada ha cambiado, el bosque sigue verde y luego va tomando esos tonos rojizos y amarillos de los atardeceres del invierno, la luna se sigue viendo opaca y lechosa, las hojillas caídas en la batalla siguen crujiendo igual al caminar por ellas, la Casita de la Luna sigue sola esperando visitantes inoportunos, y el polvo hace de las matas verdes el color café. Todo sigue igual, me sigo sentando en las escaleras de la azotea solo por ver si de verdad te siento llegar, sigo tocando las mismas melodías de hace años. En el día, el sol sigue opaco, como es regularmente en esta época, pero quema fuerte si te quedas a su merced un rato, las únicas que agradecen esos rayos son las lagartijas que parecen disfrutar en exceso su calor, los pajarillos siguen cantando al amanecer melodías siempre parecidas pero diferentes, y mi boca sigue buscando aquellos besos que los han tenido abandonados, y mis manos siguen tan llenas de nada, pero mi olfato no te pierde y te sigue recordando con ese eterno olor a nogal y a nuez virgen, algunas veces suelo detenerme al pie de cierto árbol sin corteza, cierro los ojos le acaricio e imagino tu piel suave, sigue la manía de escribir en lunes y poner fecha de sábado, y sigo pensando que tus besos virtuales son tan parecidos a lo real… ya que, bueno, de cualquier manera, al iniciar toda esta rutina, lo primero que se dibuja en mi memoria es tu sonrisa, esa pinche mueca que sigue remedando al universo.  

Lección 2

Sábado 07-09-2013

Yo no sabía que no tenerte podía ser más dulce que tenerte a medias…
no lo sabía,
hasta que un día llegaste por unos instantes y luego decidiste marchar.
No de mi vida,
únicamente de mis manos.

Y entonces entendí.

ALMA LIMOSNERA



Hoy, al despertar me di cuenta,
que mi alma se había escapado
para formarse entre los ciegos,
indigentes, limosneros.
Estira la mano al verte pasar y pide tu amor,
pero tú,
no te dignas a sacar de tu bolsillo una ilusión,
te sigues de largo con tu andar orgulloso,
ella te sigue con la mirada
y alcanza a dibujarse junto a ti…

Se escuda tras de mi por la noche,
regresa a mi cuerpo
y humillada
aprende a pedir de nuevo perdón.



 

Somos

Sábado 20, julio, 13

¿Qué somos? (Me hice la misma pregunta mil veces una noche)
Somos dioses jugando a ser dueños del bosque en una tarde sin lluvia,
y fue un día de esos tan especiales, en que para nuestra buena suerte, no hubo diablos, ni fantasmas tratando de robarnos el morralito de los sueños. Sigues siendo el dios hereje resuelto entre mis vuelos, y yo, diosa terca que juega a extrañarte, vivirte y hacerte el amor.


 



















En estos días en que resignada te reconozco lejos, de letras, de sueños, de todo. Pero al menos ya puedo decir; "somos".

Esa tarde se vistió delgado


Sí…

Hace tiempo que él se vistió de verde, jeans grises y mirada curiosa triste, se calzo unas pisadas lentas, se acomodó las pestañas y me miro, así como solo sabe ver la eternidad. Aquella tarde de mirador, se nos olvidaron las letras, los acordes, por el antojo de nuestros labios risueños, y no pasó nada, o casi nada, si acaso un par de absurdos y torpes besos juguetones junto a la carretera, nada que no se pueda olvidar (pensé)… Solo que desde entonces, empecé a tararear su nombre en mi habitación, y así le fui haciendo a su imagen mi canción. Algunas madrugadas como esta, trastorna mis ganas de correr sin fin hacia el asfalto a buscarle, reírle, montarme en su navecita color vino, amarrarme fuerte a la ilusión de ser lo que nunca hemos podido por la terca distancia. Él viste delgado con el color de la inspiración y usa el desvelo de nuevo para apoderarse de mi talle, de mis alas hechas piel acariciando su sexo. Hace tiempo de todo aquello y hoy, voy dando traspiés en la rutina de estos días que me tienen anestesiada, le siento lejos, le pienso largo, justo a la misma altura del ayer.

Recuerdo

Marzo 18, 2013

Cuestión del frío…
Y nada,
nomás la ilusión de ir abrazándote montada en los diablitos de tu bicicleta, y al final, nada, el frío nos hizo encerrarnos y no precisamente hacer la guerra, ni el amor.

Para mi ella.


Marzo 13, 2013

Hablando de Cuernavaca...
Y del pinche calor que hace,
y es que a mí, se me siguen antojando los besos de lengua sólo si hace frío.

Debes saber, realmente no me asusta que seas mujer, me asusta que no haya con quien piropear a los guayabitos que pasan cuando andamos sentadas en la azotea, mostrando los calzones para ver cuantas miradas se posan en tus piernas y mis blusas transparentes sin sostén.
-No hay duda, somos portadoras de partes bonitas que siempre se pueden complementar en una buena fotografía, o hasta un recuerdo…-

"Mis ojos

...Cansados, hundidos, mojados, tristes,
ciegos, solos, oscuros, embriagados, cabizbajos encabronados,
estupefactos, estancados, sin pies, desesperados, desolados, destrozados, destazados, malgastados, cobardes, traidores, atolondrados, desosegados, enmarañados, enraizados, sangrados, ensimismados, regalados, limosneros, sin noche, sin luna, sin besos, sin ti, mis ojos, muertos de no verte."




Julio 2012

Raíces

Septiembre 2012
 
 
Somos raíces.
 
Nim, Yo.

Regreso

23 jun. 2012

No es por nada amor, pero a menudo empiezo a extrañarte, cinco minutos después de haberte dejado allí en la estación de algún metro, mirándome con esos ojillos que tú ya sabes, queman, matan desde mi propia mirada, y luego se vuelven ríos poquito después de alejarme de tu gran ciudad.

Locuras

18, junio 2012

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Las aves, dibujan letras más audaces.
Y a su vuelo,
hasta los mares rinden coros celestiales.
Pero mi escritura sigue siendo vaga, absurda,
sin secuencia alguna que no sea una mofa de mis días interiores.

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Existo a veces, insertada en las paredes,
en los vagones de algún metro que se ha estancado en la estación de la soledad,
escondida bajo mi lengua tratando de no asomar ni por la herida labial.

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En las épocas heladas,
extraño las tardes de lluvia,
extraño el nombre que me acomodó mi padre,
y mendigo al destino que no se si existe, porque aún no he logrado creer.

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A veces, solo a veces, me miro en el espejo,
la imagen distorsiona, los dejos de bondad,
me doy cuenta cuan infértil soy…
soy un libro,
un libro mal empastado con letras que nunca se han de mirar.