Otro recuerdo

                                                                                                                 16- Mayo, 2016



Tengo la costumbre de buscar en el mismo cajón, aunque tenga la certeza de que no lo dejé allí, pero esta vez sí estaba, casualmente esta vez sí lo encontré, arrumbado al fondo, despuesito de las tiras cómicas que recortaba cada domingo en el periódico, lo saqué, y por fin vino la imagen de las manos sujetadas a la espalda en el baño de aquel viejo café, donde me alzabas la falda para meternos al cielo y al infierno por la puerta de atrás… De un tiempo para acá ando cabizbaja, como extrañando, en busca de recuerdos que el presente se empeña en que debo dejar atrás.




Dibujo: Tinta sobre cama de algodón de Efrén Galván Millán.

Antojo

 13- mayo 2016
 
 
Hoy… mis piernas exigen tu lengua que vale por cien,
y mi sexo la humedad de tu saliva para venirme con lentos gemidos tendida en el colchón, aunque también ocupo de esos besos que sólo tú sabes dar y que me atan los ojos al cielo, como en aquellas tardes de herejes, de lluvia en el bosque, donde los minutos volaban cabrones, sin darle tiempo a mi mano en tu entrepierna, privando a mis labios de tu miel de nuez.
 

Mis ojos

Cansados, hundidos, mojados, tristes, ciegos, solos, oscuros, embriagados, cabizbajos encabronados, estupefactos, estancados, sin pies, desesperados, desolados, destrozados, destazados, malgastados, cobardes, traidores, atolondrados, desosegados, enmarañados, enraizados, sangrados, ensimismados, regalados, limosneros, sin noche, sin luna, sin besos, sin ti, mis ojos muertos de no verte.


Dibujo en tinta sobre papel de Efrén Galván Millán.

Rutinas

 

Hay días así, así como hoy, que aunque no quisiera sigo buscándole esquinas a tu sonrisa, mañanas tediosas donde el café aminora las ansias de salir corriendo a la central de autobuses para ir a buscarte a tu gran ciudad y comerte a besos, o de prestarte alas que te hagan llegar rápidamente a la ciudad de la eterna primavera, y decirle al mundo entero que hoy no estoy para nadie si no es para tu mar.

Tengo un sueño repetitivo, es el que trata de decirle a los monstruos del hospital que me dejen libre e una vez por todas, y no me aten las manos de esa forma dolorosa, ni me inyecten más tranquilizantes, porque así, con la locura a flor de piel me gusta pensarte, mirarte a través de la ventana con ese extraño instrumento del que nunca hemos hallado la afinación. Sí, mi amor. Me da por extrañarte con locura, aunque en esta historia; sólo en mis letras puedas existir.


 
 
 
Del dibujo:
Acuarela y tinta china por Juan Machín

Nostalgia



La manía de tener ratos “no libres” pero cansada de no tener más espacio en la PC, me puse a borrar fotos… me encontré un par de recuerdos de esos que uno daba por hecho habían sido borrados de toda red y todo disco duro, unos que me trajeron de golpe las ganas en el carro aquella tarde, en que ni siquiera pudimos esperar a quedar desnudos… así mismo me pregunté, si en la actualidad tendrás las mismas ganas cuando estás con tu nueva novia, tal vez sí, esos momentos son los que te nublan la mirada, la razón, en una de esas no te da tiempo de ponerte de “nuevo” el pinche condón. Un hijo, dos o tres da igual, seguirás atado unos años más a eso que en la medida del tiempo no te llenará de mariposas el estómago. Cierro los ojos y se me queda grabada la imagen de un par de fotos de la carpeta privada del ordenador que guardo celosamente, luego, me tiro de nuevo al colchón para seguir haciéndole sexo oral a ese chico que me visita algún miércoles de cada mes, aminora mi nostalgia, mi dolor y la rabia de que te atrevas hacerle otro hijo a alguien que no sea yo… ¡Qué carajo! y uno sin saber olvidar…



Imagen: Tinta con acuarela sobre papel por Juan machín

(3ter trueque erótico en Morelos)


-Sin dedicatoria especial... ya no.

Piesempoemaditos

Mayo 2014


Me gusta imaginar tus pies,
esos que no conozco…
 
He terminado viéndolos al cerrar los ojos,
pequeñitos,
sí,
así deben ser de chiquitos,
para caberme en este beso.

Última lección

                                                                                                                          30, marzo- 14.


 
Un lunes como el de mañana, me voy a despedir de ti, aunque en ello se me vaya parte de la vida y me carcoma la amargura,  o que mi corazón aúlle herido y mi sangre hiele sin inviernos, aunque haya huelga de ternezas para otras almas  y llueva tristeza por minutos, horas, días, meses, mismos que a partir de ese momento voy a dejar de contar, de rememorar.

 Esta vez, aunque en ello se me vayan las edades, voy a dejar atrás la vieja costumbre de no saber olvidar.

Aquí nada cambia

Sábado 16. 13
 
Aquí, nada ha cambiado, el bosque sigue verde y luego va tomando esos tonos rojizos y amarillos de los atardeceres del invierno, la luna se sigue viendo opaca y lechosa, las hojillas caídas en la batalla siguen crujiendo igual al caminar por ellas, la Casita de la Luna sigue sola esperando visitantes inoportunos, y el polvo hace de las matas verdes el color café. Todo sigue igual, me sigo sentando en las escaleras de la azotea solo por ver si de verdad te siento llegar, sigo tocando las mismas melodías de hace años. En el día, el sol sigue opaco, como es regularmente en esta época, pero quema fuerte si te quedas a su merced un rato, las únicas que agradecen esos rayos son las lagartijas que parecen disfrutar en exceso su calor, los pajarillos siguen cantando al amanecer melodías siempre parecidas pero diferentes, y mi boca sigue buscando aquellos besos que los han tenido abandonados, y mis manos siguen tan llenas de nada, pero mi olfato no te pierde y te sigue recordando con ese eterno olor a nogal y a nuez virgen, algunas veces suelo detenerme al pie de cierto árbol sin corteza, cierro los ojos le acaricio e imagino tu piel suave, sigue la manía de escribir en lunes y poner fecha de sábado, y sigo pensando que tus besos virtuales son tan parecidos a lo real… ya que, bueno, de cualquier manera, al iniciar toda esta rutina, lo primero que se dibuja en mi memoria es tu sonrisa, esa pinche mueca que sigue remedando al universo.  

ALMA LIMOSNERA



Hoy, al despertar me di cuenta,
que mi alma se había escapado
para formarse entre los ciegos,
indigentes, limosneros.
Estira la mano al verte pasar y pide tu amor,
pero tú,
no te dignas a sacar de tu bolsillo una ilusión,
te sigues de largo con tu andar orgulloso,
ella te sigue con la mirada
y alcanza a dibujarse junto a ti…

Se escuda tras de mi por la noche,
regresa a mi cuerpo
y humillada
aprende a pedir de nuevo perdón.



 

Somos

                                                                                                            20, julio- 13



¿Qué somos? (Me hice la misma pregunta mil veces una noche)

Somos dioses jugando a ser dueños del bosque en una tarde sin lluvia,
en un día de esos especiales en que para nuestra buena suerte, no hubo diablos, ni fantasmas tú tratando de robarnos el morralito de los sueños. tú sigues siendo el dios hereje resuelto entre mis vuelos, y yo, tu diosa terca que juega a extrañarte, amarte, desearte, vivirte y hacerte el amor.
 


Esa tarde se vistió delgado


Sí…

Hace tiempo que él se vistió de verde, jeans grises y mirada curiosa triste, se calzo unas pisadas lentas, se acomodó las pestañas y me miro, así como solo sabe ver la eternidad. Aquella tarde de mirador, se nos olvidaron las letras, los acordes, por el antojo de nuestros labios risueños, y no pasó nada, o casi nada, si acaso un par de absurdos y torpes besos juguetones junto a la carretera, nada que no se pueda olvidar (pensé)… Solo que desde entonces, empecé a tararear su nombre en mi habitación, y así le fui haciendo a su imagen mi canción. Algunas madrugadas como esta, trastorna mis ganas de correr sin fin hacia el asfalto a buscarle, reírle, montarme en su navecita color vino, amarrarme fuerte a la ilusión de ser lo que nunca hemos podido por la terca distancia. Él viste delgado con el color de la inspiración y usa el desvelo de nuevo para apoderarse de mi talle, de mis alas hechas piel acariciando su sexo. Hace tiempo de todo aquello y hoy, voy dando traspiés en la rutina de estos días que me tienen anestesiada, le siento lejos, le pienso largo, justo a la misma altura del ayer.

Recuerdo

                                                                                                                        Marzo 18, 2013

Cuestión del frío…
Y nada,
nomás la ilusión de ir abrazándote montada en los diablitos de tu bicicleta, y al final, nada, el frío nos hizo encerrarnos y no precisamente hacer la guerra, ni el amor.